martes, 24 de enero de 2012

Las manos.

En estas amortiguadas manos
descansan los tactos de invierno...
dulce es la sentencia de amor
que en mi claudica,
eternamente unidas a mi sangre.
Débil trozo de carne
abrazada por cartílagos y venas,
las terminaciones de tus nervios
están en contacto con el mundo.

Esther Ruiz

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