viernes, 13 de abril de 2012

La mirada que abunda

Convicción creciente eres
cuando dejas abiertas tus palabras,
tu voz es la más íntima
de mis palpitaciones
en su sutil acariciar.
Para alzar el presente,
en la trinchera de la noche
me hablas...
y regreso al pliegue
de tus apretadas manos.

Delante de ti callo,
como si fuera mi destino
morir en tu palabra,
acarreando cariño te sentí
en la mirada que abunda.

Esther Ruiz

Te extraño.

Te extraño.

En este acelerado naufragio,
deambulo en tus ojos, siempre llenos, siempre libres,
Acariciadores de noches y mañanas.

Te extraño.

Y anido en el silencio
de cualquier tarde vaga, entre la sombreada alameda
del verso hablante


y no sabes cuanto...

Esther Ruiz.