Te extraño.
En este acelerado naufragio,
deambulo en tus ojos, siempre llenos, siempre libres,
Acariciadores de noches y mañanas.
Te extraño.
Y anido en el silencio
de cualquier tarde vaga, entre la sombreada alameda
del verso hablante
y no sabes cuanto...
Esther Ruiz.
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