sábado, 26 de noviembre de 2011

La flor y la noche

En la defensa absoluta
me ofreces tus labios
y truecas el afán
hundiendo troncos y espinos
-¿me quisiste alguna vez?
preguntaba la flor a la noche
-tú no puedes ver
las interrogaciones mías,
ni sus ansias,
desde allí... te estoy queriendo.

Esther Ruiz

Pies extraviados

Oscila el imposible...
¿cuantas vidas gastadas en no vivirnos?
¿cuantas nieves sin florecer en el blanco de tus dientes?
tendrán recuerdos y pasado
los pies extraviados de besos.

Esther Ruiz

Hondo mundo

Acontece en mi el alba
desde la acuarela negra
con la que pinto
la sesgada noche
que se aproxima en silencio,
como lobo hambriento.

Padezco la conciencia
del espacio negro, desolado...
se malogran
las voces que se quieren
en la fría espera del día,
lentitud continuada.

Separarnos en músculo y alma
es no vivir en esta tierra,
morir lentamente
en la querencia del latido,
sin vías ni trenes...
sobre el hondo mundo.

Esther Ruiz

Soledad doliente

Corrígeme
si el resplandor
que de ti me quedaba
lo trasmute en soledad doliente,
inmenso quebranto
vacío y sin resurrección
poblando de fantasmas
los pasillos de la ausencia.

Esther Ruiz.

Pliego de aurora.

Quizá llegue a descubrir
para ti y para mí
el trazo que pierde y salva
en el pliego de la aurora.
Tu voz cayendo sobre mí,
por encima del silencio
hasta hacerse pedazos
cruzando palabras
de ti para mí.

Vivir fuera de ti
es renunciar a un sueño verde
confundido con primaveras,
darle la espalda a la memoria
que abriga las sombras
donde tú y yo nos escondemos
del mundo, de Dios, de todos...
escapando dulcemente
del esqueleto del llanto.

Vamos huyendo en esta vida
de nuestra propia vida,
sin luz
sin luna
sin entrañas que abrazar,
en cuevas hondas
donde solo tú y yo existimos
sin minutos y a pecho abierto,
en la soledad densa y constante.

Esther Ruiz

Acapararadora de dichas

En actitud erguida
se levanta la mañana,
ciñe tu risa a mi talle
y no me busques
en el mundo de los demás,
haz una pausa en mi,
acaparadora de dichas.

 Esther Ruiz

jueves, 17 de noviembre de 2011

La voz que se abre.


Libre
como si fuera posible
sostiene la palabra
la voz que se abre.

Mi verbo
instalado en tu herencia
es la raíz poética
lagrimosa de amor.

Yo deseo
las cosas que se escurren
entre el aire que se respira
como la voz que se abre.

Esther Ruiz

El punto horizontal


Coloreado
habita el otro sexo
donde vive
el ritmo calado,
entre materias y fluidos
llega metódico
al punto horizontal
que dentro de ti
calla.
Esther Ruiz

Fragmento de amor.

Fragmentaste mi risa
¿serás firme en esta mudanza?
¿fiel a mi pecho abierto?

Esther Ruiz.

Verso verdadero.


Verso verdadero,
no importa que sientas
frio en el alma,
recobraremos a golpes
de palabra
... el sudor de tu tinta.

Cuando desde las venas reventadas
el poeta aprenda
su ruina,
acoge su sangre, su raza...
entre las ranuras secretas
de sus insomnes párpados.

No olvides tu condición
inagotable verso,
la exactitud de tu tristeza
ni tu estrofa de llanto,
póstrate desnudo
objeto de mi gana.

Esther Ruiz.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Si me devuelves el llanto.


Si me devuelves el llanto
olvidaré el hierro
y la pena,
desobedeceré el temblor
de la noche
... que cae como una losa
en la habitación solitaria.
Furtivos los ojos
en las miradas previas,
desdoblaran la risa
al contemplar que existes,
que eres firme y urgente
como cada uno de los sueños.
No permitas que confunda
tus entrañas con el abandono,
esperé a tu corazón
pero también a tu amor
y en este mundo de piedra
que adormece ante lo inminente,
sé lo que es cierto...
sé hacerlo silencio
llenándonos el uno del otro,
porque cuando tu callas
me lleno de tu eco,
para escuchar tu huérfano aliento
y cuando lloras...
cuando tú lloras,
amo tu excesiva intimidad
para que me devuelvas tu llanto.

Esther Ruiz

domingo, 6 de noviembre de 2011

El largo vértigo


Como la extraña madrugada
que refugia el beso y la suerte
quiero retener nuestros ojos
lentísimos y callados
sobre mi barro
...
El dulce sabor de tu ansia
lo amo desde mis manos, desde dentro...
desde el hirviente lomo
de carne y huesos
que recubre el trozo de mar
de mi insurrecta médula.

Entre nuestros hombros
el largo vértigo de echarme a morir
por dentro...por fuera
en ti, sobre ti.
Prestigio anunciado
que nos hace nacer desde la propia muerte.

Nací de repente entre tu caligrafía,
entre mis notas, pronunciando sílabas
requiriendo verbos,
temblando sobre el papel en blanco,
rasgando las horas que abatieron tu rostro.

Esther Ruiz

Musa desnuda


No importa que se rompa
el beso que doy,
avanzo lentamente
por el surco de tu boca,
en silencio...
hundiendo mi lengua
en tu espesa sangre.

Sin saber por qué
soy artista del pecado
y desespero
cuando vuelves tu cara
y permanezco esperándote
abierta, en el primer instinto
de la carne.

Arrancarme la lengua
desde la propiedad de mi palabra
y el inmenso silencio
que la abraza...que la quiere,
renacer cronológicamente
juntando al hombre a mi vida,
musa desnuda de tu apretado ombligo.

Esther Ruiz

Tu secreto.


He descifrado tu secreto
cuando salí de ti
por la punta de tus dedos
como el que se desprende del abrazo

Vagabundos y fríos,
anduvimos en la trágica mañana
¿quienes somos ahora
sin secreto...sin extremidades?

Esther Ruiz

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Vivir sin final.

El tiempo llegaba a nosotros
elástico y taciturno
sometido a nuestros "sí"
encelado por nuestro vivir despacio

Inocente mundo
que se pronuncio en escombros
sin futuro de mañana
sin diálogos para el hoy

Sobre su hazaña inútil
vomite los nombres
lluvia de párpados
en ruinas de vida

Maquinaria impaciente
que me llevo a perderos
a estrangular el sueño
entre corazones rotos

Vivir sin final
por detrás de la risa
pidiendo al destino
que vuelva su cabeza
destejiendo calendarios vacíos

Esther Ruiz

Abandono.

Al poema le llueven clavos
fingió quitarse la soledad
y se encontró bajo el abandono
oscuro del techo de su alma.

Esther Ruiz