No importa que se rompa
el beso que doy,
avanzo lentamente
por el surco de tu boca,
en silencio...
hundiendo mi lengua
en tu espesa sangre.
Sin saber por qué
soy artista del pecado
y desespero
cuando vuelves tu cara
y permanezco esperándote
abierta, en el primer instinto
de la carne.
Arrancarme la lengua
desde la propiedad de mi palabra
y el inmenso silencio
que la abraza...que la quiere,
renacer cronológicamente
juntando al hombre a mi vida,
musa desnuda de tu apretado ombligo.
Esther Ruiz
el beso que doy,
avanzo lentamente
por el surco de tu boca,
en silencio...
hundiendo mi lengua
en tu espesa sangre.
Sin saber por qué
soy artista del pecado
y desespero
cuando vuelves tu cara
y permanezco esperándote
abierta, en el primer instinto
de la carne.
Arrancarme la lengua
desde la propiedad de mi palabra
y el inmenso silencio
que la abraza...que la quiere,
renacer cronológicamente
juntando al hombre a mi vida,
musa desnuda de tu apretado ombligo.
Esther Ruiz
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