Quizá llegue a descubrir
para ti y para mí
el trazo que pierde y salva
en el pliego de la aurora.
Tu voz cayendo sobre mí,
por encima del silencio
hasta hacerse pedazos
cruzando palabras
de ti para mí.
Vivir fuera de ti
es renunciar a un sueño verde
confundido con primaveras,
darle la espalda a la memoria
que abriga las sombras
donde tú y yo nos escondemos
del mundo, de Dios, de todos...
escapando dulcemente
del esqueleto del llanto.
Vamos huyendo en esta vida
de nuestra propia vida,
sin luz
sin luna
sin entrañas que abrazar,
en cuevas hondas
donde solo tú y yo existimos
sin minutos y a pecho abierto,
en la soledad densa y constante.
Esther Ruiz
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