¿Cuantas veces al hablarnos nos vemos?
La palabra puede abrir mapas
los ojos
los cielos...
pero nunca, resucitar el olvido.
La noche entera voy a confesarte,
si me advirtiera el silencio
te pediría que perdonaras
esta voluntad constante
de extrañar tus palmas
sosteniéndome cuando
se ausenta tu latido.
Las palabras que entrego
no proviene de párpados vacíos
ni de lenguas resueltas,
tampoco entretienen visitas
que llegan breves, pero sin prisas
es algo más, son algo más.
Hablar sin mirarte
es el paralelismo del aire
que atraviesa tu risa
y mi voz.
Esther Ruiz.