jueves, 23 de febrero de 2012

Los brazos últimos

Crecer de amor
sobre estrellas de cuello erguido
inclinando sobre ti
la memoria de mis manos.

Los blancos desiertos
se extienden en la juntura
de nuestros brazos últimos
cumpliendo avisos.

Crecer de amor
acentuando las ganas con los ojos
despertando del mundo
en el primer viento carnal.

Los anchos mares
desplegados en la importancia del beso
destilando desde el cielo y sus olas
el temblor de los párpados abiertos.

Esther Ruiz

Mi sombra

Amortiguada sombra,
momentánea cautiva dime
¿tan sencillo es borrarse de la historia?
Yo te quiero mía
equivocada e inacabada,
... queriéndote desprendidamente.

Tu color azabache
sorprende mi sueño
más te pienso sin ausencia,
sin misterio, sin tristezas...
en esta tierra y con este aire,
sin marcharme de ti.

A veces, nos cobijan los mares,
las lunas de plata
y el auxilio de los granos de arena
debajo de nuestros pies.
Sombra última mía
tendrán recuerdo ya nuestras manos.

Esther Ruiz.

Demiurgos

Lo único que quiero de ti
son las razones que hay
en tu enmarañado cuento
desde la filiación luminosa
en la que llegaste.
...
No detenerse en abstractas hordas
y ser nómadas de nuestra
propia aventura,
solo detenernos en la piel,
nuestra piel pensante de verdad.

Lo único que quiero de ti
es defender el patrimonio
de nuestras manos, mirar, oler...
el derecho que reivindico
no tiene contención.

Comenzar el festín por los párpados
y terminarlo entre huesos y vísceras,
santuario de delicadezas,
insoluble rezo en nuestros
ojos cóncavos demiurgos.

Esther Ruiz

Sutura

Desde la cumbre que esconde tus pupilas
descubriré la sombra
que irrumpe el lastimado sueño.
Sin verte,
disimulando el precio por vivir
sin que se enteren tu estigma
ni mis delirios,
sin jamás abandonar
entendidos intemporales.
Y desde la tristeza que exhalas,
sentirme estratega en tu sensorial doctrina,
acechar tus extravíos, convertir tu miseria en cenizas,
y desplomarnos en la tarde
con la sutura de lo calmo
que ofrece la renuncia voluntaria.

Esther Ruiz

jueves, 2 de febrero de 2012

Infancia.

La tierra en calma,
sin un solo pesar,
sin error, sin impostura.
Yo te espero
en la ronca voz,
en los márgenes de la vida,
comprometida con tu nombre
entre algún recuerdo borroso
y el sonámbulo sueño de mi infancia.

Esther Ruiz

Altercado fiero

Este mirar urgente
más allá de los ojos
es como el verso anónimo
sin puño y sin letra.
Altercado fiero
de este mundo oscilante.

Esther Ruiz.

De mi paladar a tu boca

De mi paladar a tu lengua
existe un paso subterráneo...vivo,
que nos salva del frío
escrutando los rincones
de todas las horas que a ti me llevaron.

Dulce humedad en tardes de invierno,
resuelta primavera en la verticalidad
de nuestro beso reclinado,
sobre estas venas oscuras
que pidieron sueños y alma.

Como el crecer de un amor,
unos labios sobre otros labios
hundiéndose despacio
en la posesión de sus cuerpos,
voluntarios y rítmicos besándose...besados.

Esther Ruiz

Sobre todas las cosas

Te espero sobre todas las cosas...
sobre argumentos,
en la coincidencia,
en los letreros luminosos,
cuando te vuelves
al despertar
en la cara de los sueños,
te espero sobre todas las cosas...
en la ausencia,
en las iniciales,
en la realidad
de serte fiel,
en el rayo que penetra
tras peso inmenso de los lunes,
te espero sobre todas las cosas...
y nos abrazamos sin movernos,
sin cambiar los brazos,
marchando sobre el mundo,
sobre los hilos de plata,
dentro del beso horizontal,
y el motivo es sencillo....
estas sobre todas las cosas

Esther Ruiz