De mi paladar a tu lengua
existe un paso subterráneo...vivo,
que nos salva del frío
escrutando los rincones
de todas las horas que a ti me llevaron.
Dulce humedad en tardes de invierno,
resuelta primavera en la verticalidad
de nuestro beso reclinado,
sobre estas venas oscuras
que pidieron sueños y alma.
Como el crecer de un amor,
unos labios sobre otros labios
hundiéndose despacio
en la posesión de sus cuerpos,
voluntarios y rítmicos besándose...besados.
Esther Ruiz
existe un paso subterráneo...vivo,
que nos salva del frío
escrutando los rincones
de todas las horas que a ti me llevaron.
Dulce humedad en tardes de invierno,
resuelta primavera en la verticalidad
de nuestro beso reclinado,
sobre estas venas oscuras
que pidieron sueños y alma.
Como el crecer de un amor,
unos labios sobre otros labios
hundiéndose despacio
en la posesión de sus cuerpos,
voluntarios y rítmicos besándose...besados.
Esther Ruiz
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