jueves, 23 de febrero de 2012

Demiurgos

Lo único que quiero de ti
son las razones que hay
en tu enmarañado cuento
desde la filiación luminosa
en la que llegaste.
...
No detenerse en abstractas hordas
y ser nómadas de nuestra
propia aventura,
solo detenernos en la piel,
nuestra piel pensante de verdad.

Lo único que quiero de ti
es defender el patrimonio
de nuestras manos, mirar, oler...
el derecho que reivindico
no tiene contención.

Comenzar el festín por los párpados
y terminarlo entre huesos y vísceras,
santuario de delicadezas,
insoluble rezo en nuestros
ojos cóncavos demiurgos.

Esther Ruiz

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