domingo, 30 de octubre de 2011

Dedales.

El cadáver del sueño tiene los ojos del resentimiento, no observa el ancho mundo, ni encuentra pensamiento de estrellas. Permanece en continua discordia con el día y su noche,entre cárceles de párpados, cansado de chocar con sus propios espectros.

Tengo el sueño acunado, bordado con minúsculos dedales que forman la huella del futuro con el peso de su vida, unidos a ti por ser mirada, por ser tú de la manera que eres, queriendo sencillamente como se quieren las cosas sencillas.
Vivo el milagro de tu risa, cada mañana recurro a ella, siempre a temprana hora, como para abrazar el descenso alegre de tu dulce boca. Amor es el termino que quiero darle a tus besos, los que conquistan mis tierras en el hallazgo infinito de adorarte joven, sin almanaques ni horizontes.
Tendrán recuerdos mis manos, nutridas desde dentro por tu caricia, por huellas de carne, huellas de amor.
Nos cobija la verdad irrefutable de lo que estamos queriendo, esta realidad que descansa a nuestro lado en la cama, de frente, más allá de la carne.
Repetir el asombro infinito que es mirarte, es repetir incansablemente el asombro infinito de esta dicha.

Esther Ruiz.

No quiero que te marches


No quiero que te marches
separarnos es separar las bocas
dejar el alma en mediodías
matando el triunfo
y enterrando los labios
...
No quiero que te marches
tu calor es la sorpresa
en mis comisuras
besadas hondamente,
y tardar en la blancura vacía.

La primera soledad se siente
cuando te marchas y me dejas
insuficiente... solitaria
Sabemos desde el primer día
sobre las agotadas dichas
sin besos, sin ojos, sin manos.

Esther Ruiz

La idea.


Tengo más que la idea de la vida,
y en este pacto de tiempo
sembrado con signos y cuestas
respiro, desde dentro,
gota a gota...
... sangrando la sed
tornando al mundo,
en su grieta con alma.
La voluntad desnuda
encuentra siempre
la lucha que se cumple
en el beso redondo de las bocas,
y yo... enamora de vivir
acaricio la declinación
del sol en la tarde
hacia su propia muerte.
Tengo más que la idea, las ganas,
la memoria de los años
que batallaron en mis días.

Esther Ruiz.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Me contienes


Me contienes...
cuando vuelas
por la orilla
de mis letras
divagando sobre esto
sobre aquello...
sin más premisa
que la de mi voz.

Me contienes...
desde el terco
y contradictorio aire
que acaricia el hueco
de nuestros brazos,
sin dejar de quererte
determinante impulso
el de necesitarte.

Me contienes...
¿que importa no ver tus ojos?
son fieles a sus párpados,
a sus pupilas,
a esa dulce pereza
ojerosa y penetrante
que me arrebata hacia ti
suavemente.

Esther Ruiz.

Fragancia de melancolía


Sequé tus ojos
en estos labios,
uniendo penas y lágrimas
morir unidos era el reclamo
de lo que pronunciamos nuestro.

Sin hogar ni patria,
reprimí tus iras
y por las desiertas calles
tendí mi brazo al llanto
de nuestra propia censura.

Habrás de ser inextinguible
sobre la mirada fatigada.
Te rendiré pleitesía
desde el sueño del poeta,
hambriento de vida
con su fragancia de melancolía.

Esther Ruiz

Entre venas y arterias


Entre venas y arterias


Bombea la sangre intermitente,
como sístole y diástole
entre mi sangre de poeta.

El rítmico ejercicio de tu cuerpo
reclina la noche
sobre esta tarde de dos.

Las venas puras de mi cuerpo
nacieron desnudas dilatando el corazón,
permitiendo a tu sangre,
penetrar la cavidad de mi vida.

Esther Ruiz

jueves, 20 de octubre de 2011

Tiempo negro


Que triste llegas muerte,
caja secreta en esta memoria,
que solitario palpita el mundo
ante tu encuentro.

He podado todas las ramas,
anillos de mimbre
tejí entre mis manos
con la flor de cada primavera.

Me invente sobre tantos otoños...
despacio, muy despacio
sobre sus últimas hojas
hasta formarme musgo entre rocas.

¿Por qué la cruda lucha
de mis pies cansados y silenciosos
me desgaja del tronco
fría y lenta?

Tiempo negro recorre mi espalda
y te velo esta noche
sin mentiras ni sueño
bebe la muerte mis lágrimas negras

Esther Ruiz

martes, 18 de octubre de 2011

Indulgencia plenaria

Me concediste
la indulgencia plenaria
para el futuro descuidado,
y abriendo los ojos
ya sin prisas,
te susurro
en el borde de mis labios...
nos hemos encontrado
sin sufrir memorias.
Esther Ruiz

domingo, 16 de octubre de 2011

Senderos de mar


Circula el viento,
el poema se crea
entre el barro de mis manos
en la más absoluta permanencia.
Buscamos juntos
el aire que se arrima
apoyando nuestras clavículas
y nuestros ojos
allí donde el amor
se nos cumple.
Y donde nunca ha llovido,
por si la voz ser rompiera,
ponemos la carne rendida
de nuestros cuerpos,
para levantar camino de barcos
senderos de mar.

Esther Ruiz

Cartílagos


En esta epidemia de soledades
todos los días te reclamo.
He viajado en las noches
frente al mar, dibujándome
como diminuta estrella.
...
En la decadencia
de los ojos cerrados
sostengo humilde el arte
que entregas, en este morir
incesante...sin límite.

Repongo los versos
e incluso el murmullo
de esta profunda fatiga,
de la muerte insultante
que reclama nuestros nombres.

Sentirse solo en este olvido,
en esta fiebre de memoria inconclusa
en la que proclamaré el desorden
de tus blancos cartílagos,
sin capítulo de muerte ni miseria.

Esther Ruiz

Tus ilustres huellas


Si trasmute en bocas sin lenguas
como almas silenciosas
que buscan el amparo
de la recluida sonrisa
no pienses que entonces
... no te buscaba

Has de saber sobre
esta agridulce melancolía
sin robarle un quejido
padezco dolor
más siento en mis ansias
en mi esperanza y fortuna

Tu boca como la esencia de voz
desprendió del tallo amargo
el escondido olor a sándalo
y mi gran privilegio es
encontrarte en esta calle
y no saber a donde vamos

Dame los rasgos tuyos
para poder arrullar
la sombra feliz
de tus ilustres huellas
para continuar la inmortal carrera
sobre todos los cimientos terrenales

Esther Ruiz

domingo, 9 de octubre de 2011

Hambre de cielo

Tendría el alma pegada a un sueño
si vinieras a buscarme.
Si te nombro
es porque te quiero,
y en este jardín mío
tuve hambre de cielo
y mi inquieta pupila
halló la poesía
que rizaba tu aliento.

Esther Ruiz

miércoles, 5 de octubre de 2011

Mordaza


Mordaza.

¿Escuchas?
el silencio atraviesa
tus ojos, mis entrañas.
... Demoledor de versos
implica a la noche
haciendo daño,
hiriendo profundo
y esclavizando a mi tronco
su sombra.

Rezuma la indulgencia triste
que no escucha,
y su dolor comienza
por mis labios desde tu boca,
soledad de ojos y alma
contundente pena
que inventamos entre sufrimientos
dolida y torpe entre nuestras manos.

El peso áspero del silencio
amordaza las lenguas,
quiebra la existencia del puente
entre tus dedos y mi cuello,
agüero frío de las entrañas
que nos devora,
invasor oculto del manto
de tu sonrisa, atiende el reclamo
de mi cuerpo impar.

Esther Ruiz

Huésped del alma

Desgarra los miembros
que me atan al músculo torpe
de mis días inciertos

duda de todo, menos de mi
porque mis entrañas duras
por ti se abrieron

volviendo sobre los escombros
del vientre vacío
quedaste como huésped en mi alma

los breves márgenes de mi vida
determinaste con tus manos
engendrando el rescate de todos mis estados

Esther Ruiz