domingo, 30 de octubre de 2011

Dedales.

El cadáver del sueño tiene los ojos del resentimiento, no observa el ancho mundo, ni encuentra pensamiento de estrellas. Permanece en continua discordia con el día y su noche,entre cárceles de párpados, cansado de chocar con sus propios espectros.

Tengo el sueño acunado, bordado con minúsculos dedales que forman la huella del futuro con el peso de su vida, unidos a ti por ser mirada, por ser tú de la manera que eres, queriendo sencillamente como se quieren las cosas sencillas.
Vivo el milagro de tu risa, cada mañana recurro a ella, siempre a temprana hora, como para abrazar el descenso alegre de tu dulce boca. Amor es el termino que quiero darle a tus besos, los que conquistan mis tierras en el hallazgo infinito de adorarte joven, sin almanaques ni horizontes.
Tendrán recuerdos mis manos, nutridas desde dentro por tu caricia, por huellas de carne, huellas de amor.
Nos cobija la verdad irrefutable de lo que estamos queriendo, esta realidad que descansa a nuestro lado en la cama, de frente, más allá de la carne.
Repetir el asombro infinito que es mirarte, es repetir incansablemente el asombro infinito de esta dicha.

Esther Ruiz.

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