miércoles, 26 de octubre de 2011

Fragancia de melancolía


Sequé tus ojos
en estos labios,
uniendo penas y lágrimas
morir unidos era el reclamo
de lo que pronunciamos nuestro.

Sin hogar ni patria,
reprimí tus iras
y por las desiertas calles
tendí mi brazo al llanto
de nuestra propia censura.

Habrás de ser inextinguible
sobre la mirada fatigada.
Te rendiré pleitesía
desde el sueño del poeta,
hambriento de vida
con su fragancia de melancolía.

Esther Ruiz

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