jueves, 29 de septiembre de 2011

Masa inmaterial.

 

Déjame retroceder en la noche
ella tiene las intenciones
yo tengo los besos,
las pupilas albergan
el tacto de tus párpados,
solos y frágiles ante la muerte

Comprendo la importancia
de caminar despacio entre las calles,
aunque te asuste mi difícil mundo
te arrastro hacia mi tierra
inclinándome sobre ti, en ti
despojando de miedos tus dedos serenos.

No hay muerte sin rendición
ni vida sin aliento
si te quedas, algún día moriremos
porque todo muere, también la risa
en su batalla silenciosa detrás
de la masa inmaterial de los sueños vacíos

Déjame retroceder en la noche...

Esther Ruiz

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Conversando con la muerte

Si en algún momento
de esta conciencia insana
decidieras abordar mis tardes
y llevarlas lejos de aquí
permíteme corregir mis escritos,
aquellos que abandone en el cajón,
aquellos que no sangraron,
permíteme mimarlos
y dejarlos acabados
para que se encuentren mis ojos
cuando todo haya pasado al olvido.

Si en algún momento
me consintieras mirarle de frente
y adivinar su vida,
quisiera transmitirle
la manera de crecer las ola en su mar,
el beso del sueño,
el daño que produce la ausencia
cuando es innecesaria y camina
sobre pértigas de paja
sondando el recuerdo
y las tristezas del hombre

Si en algún momento
te arremolinas a mi lado
en silencio, junto a la noche
sabiendo que tengo que marcharme,
deja que mi último beso
no sea una despedida
deja que sea la sonrisa perpetua
del que entrega sin espera
donde los besos son anónimos
y por favor, no me dejes marchar
llevándome conmigo el secreto de la vida.

Esther Ruiz

Amor de espuma

Bien sabes lo que necesito en mis días,
escorar de costado
sobre tu costado fresco de ola
cuando nos responda dulcemente
la tarde que se acerca.

Y aquí esconderte,
entre mi mar cubrirte de vida
sin bocas que se aparten,
creando otro mundo
entre sal y labios.

El cuerpo de este amor
esta formado de espuma,
cuando el día alborea
extiende sus brazos de agua
para reciclar nuestras vidas.

Esther Ruiz

martes, 20 de septiembre de 2011

Brevedad

Flota el hueso en mis costillas
por ti conocí el color de las auroras,
nuestra imagen venciendo sus distancias,
contemplándose...

E.R

Compromiso


Me comprometo contigo
a nunca volverme
hacia mí misma,
a no permitir
que la tragedia se acerque
con escaparates de derrota
donde viene a romperse
la firma de tu beso.

Me comprometo contigo
a encender esa lámpara tuya
que algunas noches
busca el amparo
de sus mudanzas,
dándole la razón a tu sueño
para que duermas en tu sueño,
en tu secreto último

Mi compromiso es sencillo
seguir juntos un día más
e ir sumando horas y meses,
revolucionar los años
para que pasen a ser vida
y cuando cansados de las carreteras
queramos dormir,
abracemos lo que yo te ofrezco.
 Esther Ruiz

Buitres de hielo

Yo te enseñé
a mirar
perfectible amor,
este pedazo
de mundo
para alejar
buitres de hielo.

Esther Ruiz.

Trago lento

Que me juzguen frente al mar
los ojos que nos observan,
asumiré la pena impuesta
desde el corredor hondo
de su incomprensión.
Ellos están hechos
de huida, en cambio yo
me forme por tu cuerpo,
por tus ganas,
como se forma un futuro
a tragos lentos.

Esther Ruiz

sábado, 17 de septiembre de 2011

Tu...Mi


Sin despojarnos
de nuestra historia
caminamos por este llano
de muerte aritmética,
acariciando el pulso
en el borde de los mismos ojos
llegaremos al otoño
cargando las cadenas,
retumbando en el silencio
de esta grisácea araña.
Tu muerte y mis manos...
tus manos y mi muerte.

Esther Ruiz

jueves, 15 de septiembre de 2011

Esquema de ausencia

Descorro la tarde,
parecen otra cosa
las tardes vagas
con tu ausencia
y en sus celdas de memoria,
comparto con el abandono
este albergue de mi pecho
donde sueles dormir.

Esther Ruiz

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Máquina sin cálculo.


No me dejes caer en la tarde
hasta que tú la asciendas
sobre las ordenes
que aprietan el pulso.

Tus perezas y mis prontos
quedan al lado
ofreciendo el beso
a la máquina sin cálculo
que es mi corazón.

Te quiero vertical
sobre sobre todas las cosas
lánzame el amor ingrávido
e invéntame entre tus vísceras

Te estoy besando más lejos,
donde la carne se escapa,
irrefutable tú, queriéndome
desde el puro milagro que de mí te ofrezco.

Esther Ruiz

lunes, 12 de septiembre de 2011

Afónica voz

 
Firme sobre mi piel
cabalga tu afónica voz,
como raíz de mi vida
en la garganta que abraza

Hablas solo
y te escucho,
me hiciste en tu húmeda lengua
mojando la materia que soy
penetrando en mi muda pregunta.

Si tuviera la certeza
de jadear en tu silencio
rasgando el quiebro de tu boca
mordería tus labios
para arrancar tu quejido

El secreto ciego
empapa las comisuras
¿por qué te extraña que adore
la causa de tu sesgado silencio
si desde el silencio te estoy amando?

Esther Ruiz

Plegaria

 

Te espero...
y voy tejiendo el manto
que nunca se asoma
a la luz
huérfana de párpados

como cielo sin plegarias
entre la muchedumbre de sombras
me asomo al borde mudo
de tu boca

y te espero...

cómplice en esta reclusión
sin memoria
muriéndome de hambre y locura
aliento lento de este lento amor

la mutilación del corazón quebrado
subraya mi torpe condición
única, dolida, invalida de beso
lacerando los márgenes de nuestras costillas.

Esther Ruiz
 

jueves, 8 de septiembre de 2011

Ritos cotidianos

El ángulo muerto
desde donde te observo
no impide estrujar
la duda que me habita.

Eres previsible
como el filo del cuchillo,
con mi confidente propuesta
quiero comprender lo que tengo.

Arquitectura de notas,
el sonido del viento
que posee mi locura
voltea el folio en blanco.

¿Con qué humildad
posaré mi cabeza
en las palmas
que se abrigan de ti?

Y entre mis miedos
de geometría variable
advierto que blanda
es la herida definitiva

Esta batalla
de ritos cotidianos
busca la noche
que espera su propia sombra.

Esther Ruiz

Ensayo

He decidido caminar con mis pies desnudos, nada tiene más importancia que perderme en la tarde, sumisa, entregada. Calmo sentimiento que acaricia mis orejas, mis ojos, los labios que besan. Y dormir desnuda sobre el manto olvidado del sueño, crecer en él y profundizar en sus ranuras como dando vida a la flor o a la ceniza.
Entre mis pies y mis manos, el hierro y la pluma. Arrojo los pecados de vivir enamorada del vivir, luces y sombras juntos como encías y dientes.
Ruinas de historia pasean por mi memoria, ladran, gritan, lloran y desde esta playa las libero, dejo que vuelen y en su vuelo arrastren el lodo que flota boca arriba.
El horizonte es mi voluntad, arqueada sonrisa, cicatriz y rastro de mi carne.
Vagamente borré nombres, ausentes ya de pruebas esperando nombrarse felicidad.
Me estremece el peso incalculable de las alas sin vuelo, de inclinarme sobre tu oído y que no puedas escucharme u oírme, acostumbrarme a la caricia indómita de la muerte.
Todo quiere ser cuerpo, las piedras, los ríos, los montes, el dócil abrazo...todo es cuerpo.
Mi libertad me trae el olor a maderas, descánsala hoy en ti, siente su fuerza y su infinito silencio, el mundo se paró para contemplar tu risa ¿lo ves?, la misma carne vuelta que nos cubre, aprendió de nuestro gozo.
Dulcemente voy callando y bajo estos cielos abiertos continúo ungiendo la frente que toca el infinito sin duda y sin mañana.
Esther Ruiz.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Alas rojas

¿Tú no sabes
que sin nombre
se pierden los días
en viajes de olvido
sin alas rojas
que son tus labios?

Las olas marinas
que lamí en ti
tu sal
tu límite
tu idea
tu aliento mío

Tu moteado verano
tu incertidumbre
tu ausencia
tu posibilidad
tu no lo sé
tu desguarnecida memoria

Tu sonrisa
tu gesto leve
tu boca oblicua
tu juicio
tu perdón
tu dudar.

Si morir entre tu boca
es firmar mi último verso
¿que puedo decirte
del alma que se escapa silenciosa?

Esther Ruiz.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Semilla de tus ojos.

Determino confesarte
y vaciar mi pecho
sujetando mi palabra
donde aprendiste quien soy.

Rompe el silencio,
vinagre de mis heridas,
autor de la determinante obra
en la que el pecho quedo lastimado.

Observa el daño
tallado en mi espalda,
surco abierto
para la semilla de tus ojos

Recupera el sentimiento
buscando la solución
para mis manos cansadas,
ahogadas por el requiebro de tu ausencia.

Esther Ruiz

Mano ciegas

Cuando hoy encuentres mis ojos
donde despierto desnuda cada mañana,
mortal y libre anunciando el día,
besa mi frente.

Recuerdo que antes de conocerte
mis labios olvidaron que eran tuyos,
las venas oscuras de mis sueños
tenían la forma exacta del azar.

Acudimos con puntualidad al abrazo
el supo esperar sin pedir nada
mientras nuestro futuro gritaba
vida o muerte.

Entre las manos ciegas
dejamos abrirse la memoria
entre el tierno ramaje y la censura
de la noche, allí aprendimos a mirar.

Esther Ruiz