Determino confesarte
y vaciar mi pecho
sujetando mi palabra
donde aprendiste quien soy.
Rompe el silencio,
vinagre de mis heridas,
autor de la determinante obra
en la que el pecho quedo lastimado.
Observa el daño
tallado en mi espalda,
surco abierto
para la semilla de tus ojos
Recupera el sentimiento
buscando la solución
para mis manos cansadas,
ahogadas por el requiebro de tu ausencia.
Esther Ruiz
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