lunes, 21 de mayo de 2012

Golpe sordo de tu voz

Filtrar el golpe sordo de tu voz
en la subrayada noche,
es saberme en la posesión del infinito
en las manos que enredan cuerpos
tras los sueños de mis párpados cansados.

Más no preciso ojos, ni venas,
tampoco el incondicional roce
de tu suerte ante la mía,
solo filtrar el golpe sordo de tu voz
que me reclama.

Esther Ruiz

Atrofiados recuerdos

Vivir sin mente,
atrofiados los recuerdos de la huida,
suicidas perpetuos
de nuestro propio destino.
Sin ofensas...
sin demoras...
en el tiempo real,
morder nuestros labios.

Esther Ruiz

Entre verdades, así te quiero

Estoy allí…
en el horizonte que marca tú ojo,
en el beso perfecto
que me ofrece tu sonrisa
cuando en ti respiro.
...
Entregándome a tu mirada
de mar y lluvia,
entre luz y el poema.
Te quiero entre verdades,
sin enredarnos en mentiras.

Estoy allí…
en la cornisa cálida de lo extraño,
renaciendo sobre las nubes
de una mirada profunda… virgen,
desconocida para otros mundos.

Esther Ruiz

Sola

Sola.
Permanece sola sombra yerma,
reniego de ti y de tus ojos.

Pronuncia el relámpago tu nombre,
sordo y muerto, como tú.
Triste aguarda tu día.

Sola.
Vacío subterráneo de mis huesos,
hilos cortantes de acero acomodados
en mis vertebras.

Sin pena aguardan
las horas lentas de tu muerte,
maldita noche silenciosa.

Esther Ruiz.

Pena negra

Los días sumergen en mis ojos
condena fría del silencio…
Guardamos los años
tejidos en llantos.
Desaparece pena negra ,
emigra de mi costado
roído en ruinas.

Esther Ruiz.

Concluyamos

En el fondo...
detrás de las horas,
sin rumbo caminan los sueños.
¿Dejaste drenando el olvido?
Concluyamos la tarde...la noche espera.
Esther Ruiz

Contestar con tu boca

Contestar con tu boca
desde la libertad volante,
allí donde te sobrevives,
donde te sobrevivo,
entregándome a tu mar de agua.

Contestar con tu boca
renunciando a mí ser
en tu palabra pura,
en tu voz determinada,
expandiendo mi memoria a ti sellada.

Sabiendo sencillamente
contestar con tu boca.

Esther Ruiz
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Corto

Crecían las primaveras entre sus dedos…
solo el otoño ocultaba sus prisas. E.R
 

El color de las auroras

Vivo en la filosofía de la sensación...

suspiro y no huyo de este sentimiento

¿hasta cuando callaras mientras llueve?



el color de las auroras

no exigen que yo escriba

pero exige el tono de tu risa



el rítmico ejercicio de tu lengua

entro por mi boca hasta el pecho

hundiéndose en mi afanoso sueño de inventar tu voz



tendrá recuerdos ya mi pecho

dormidos tus labios que enmudecen por intenso

solo entonces reconoceré el silencio que abraza



y en el pacto herido de tu risa

sabré que llego la muerte

que tenias que morir por todo lo que callabas



Esther Ruiz

No basta


Amortigua el silencio,
sucede la vida...
las cosas...
suceden los trenes
en andenes repletos de vida.
Amortigua el espasmo
de estos ojos,
de su rostro verdadero,
del tacto abrumador y tangible
sobre el que cualquier nombre
no basta.

Esther Ruiz

Método y resultado

Desafía la boca mía
perforando el músculo de mi ansia,
desgarra el labio que muerde
y esta ausencia que me araña.
Método y resultado
se presienten y desean
y vistiendo este telar holgado
ahogan los ojos que bloquean.
Esther Ruiz.

Lamento

Lamento.

Tanta soledad sin demora...
dejadme llorar la pena,
no pongáis fin al llanto del hombre
ni rompáis el silencio
que el mismo se impuso.

Tocad su alma
mientras recibe su muerte,
sin avisos ni miedos
desembarcaros en su lamento
acortando su agonía.

Lograd el triunfo de su boca
filtrando el llanto en risa,
la suerte sin medida
del que todo lo cura...
y podrá ver el cielo
a través de vuestros ojos.

Esther Ruiz

viernes, 13 de abril de 2012

La mirada que abunda

Convicción creciente eres
cuando dejas abiertas tus palabras,
tu voz es la más íntima
de mis palpitaciones
en su sutil acariciar.
Para alzar el presente,
en la trinchera de la noche
me hablas...
y regreso al pliegue
de tus apretadas manos.

Delante de ti callo,
como si fuera mi destino
morir en tu palabra,
acarreando cariño te sentí
en la mirada que abunda.

Esther Ruiz

Te extraño.

Te extraño.

En este acelerado naufragio,
deambulo en tus ojos, siempre llenos, siempre libres,
Acariciadores de noches y mañanas.

Te extraño.

Y anido en el silencio
de cualquier tarde vaga, entre la sombreada alameda
del verso hablante


y no sabes cuanto...

Esther Ruiz.

jueves, 23 de febrero de 2012

Los brazos últimos

Crecer de amor
sobre estrellas de cuello erguido
inclinando sobre ti
la memoria de mis manos.

Los blancos desiertos
se extienden en la juntura
de nuestros brazos últimos
cumpliendo avisos.

Crecer de amor
acentuando las ganas con los ojos
despertando del mundo
en el primer viento carnal.

Los anchos mares
desplegados en la importancia del beso
destilando desde el cielo y sus olas
el temblor de los párpados abiertos.

Esther Ruiz

Mi sombra

Amortiguada sombra,
momentánea cautiva dime
¿tan sencillo es borrarse de la historia?
Yo te quiero mía
equivocada e inacabada,
... queriéndote desprendidamente.

Tu color azabache
sorprende mi sueño
más te pienso sin ausencia,
sin misterio, sin tristezas...
en esta tierra y con este aire,
sin marcharme de ti.

A veces, nos cobijan los mares,
las lunas de plata
y el auxilio de los granos de arena
debajo de nuestros pies.
Sombra última mía
tendrán recuerdo ya nuestras manos.

Esther Ruiz.

Demiurgos

Lo único que quiero de ti
son las razones que hay
en tu enmarañado cuento
desde la filiación luminosa
en la que llegaste.
...
No detenerse en abstractas hordas
y ser nómadas de nuestra
propia aventura,
solo detenernos en la piel,
nuestra piel pensante de verdad.

Lo único que quiero de ti
es defender el patrimonio
de nuestras manos, mirar, oler...
el derecho que reivindico
no tiene contención.

Comenzar el festín por los párpados
y terminarlo entre huesos y vísceras,
santuario de delicadezas,
insoluble rezo en nuestros
ojos cóncavos demiurgos.

Esther Ruiz

Sutura

Desde la cumbre que esconde tus pupilas
descubriré la sombra
que irrumpe el lastimado sueño.
Sin verte,
disimulando el precio por vivir
sin que se enteren tu estigma
ni mis delirios,
sin jamás abandonar
entendidos intemporales.
Y desde la tristeza que exhalas,
sentirme estratega en tu sensorial doctrina,
acechar tus extravíos, convertir tu miseria en cenizas,
y desplomarnos en la tarde
con la sutura de lo calmo
que ofrece la renuncia voluntaria.

Esther Ruiz

jueves, 2 de febrero de 2012

Infancia.

La tierra en calma,
sin un solo pesar,
sin error, sin impostura.
Yo te espero
en la ronca voz,
en los márgenes de la vida,
comprometida con tu nombre
entre algún recuerdo borroso
y el sonámbulo sueño de mi infancia.

Esther Ruiz

Altercado fiero

Este mirar urgente
más allá de los ojos
es como el verso anónimo
sin puño y sin letra.
Altercado fiero
de este mundo oscilante.

Esther Ruiz.

De mi paladar a tu boca

De mi paladar a tu lengua
existe un paso subterráneo...vivo,
que nos salva del frío
escrutando los rincones
de todas las horas que a ti me llevaron.

Dulce humedad en tardes de invierno,
resuelta primavera en la verticalidad
de nuestro beso reclinado,
sobre estas venas oscuras
que pidieron sueños y alma.

Como el crecer de un amor,
unos labios sobre otros labios
hundiéndose despacio
en la posesión de sus cuerpos,
voluntarios y rítmicos besándose...besados.

Esther Ruiz

Sobre todas las cosas

Te espero sobre todas las cosas...
sobre argumentos,
en la coincidencia,
en los letreros luminosos,
cuando te vuelves
al despertar
en la cara de los sueños,
te espero sobre todas las cosas...
en la ausencia,
en las iniciales,
en la realidad
de serte fiel,
en el rayo que penetra
tras peso inmenso de los lunes,
te espero sobre todas las cosas...
y nos abrazamos sin movernos,
sin cambiar los brazos,
marchando sobre el mundo,
sobre los hilos de plata,
dentro del beso horizontal,
y el motivo es sencillo....
estas sobre todas las cosas

Esther Ruiz

martes, 24 de enero de 2012

Rendición.

Hemos rendido el cuerpo,
la carne y la necesidad
sin romper nada,
sin hacer ruido.
Esther Ruiz.
 

Las manos.

En estas amortiguadas manos
descansan los tactos de invierno...
dulce es la sentencia de amor
que en mi claudica,
eternamente unidas a mi sangre.
Débil trozo de carne
abrazada por cartílagos y venas,
las terminaciones de tus nervios
están en contacto con el mundo.

Esther Ruiz

Pronunciado amor.

Pronunciado amor
hay que soñar despacio,
comprender el error
es aceptar el color
que visten los ojos,
en su infinita suma
de sangre y vida.

Pronunciado amor
las sortijas oxidadas
que adornaron otros dedos,
no nos sirven, son espaciosas
y están formadas de olvido,
de derroche en otras manos
en otros mundos desnudos.

Pronunciado amor
hemos rescatado
el temple exacto
sobre la despeinada vida,
hemos aprendido sus aristas
cuando miraban a la nada
bajo despeinados ojos dormidos.

Esther Ruiz

Practicante silencioso.

Si los labios
no dijeran “te quiero”
penarían las rosas
en el débil mundo,
en el amor sin futuro
ni mañana.

Rejuveneces mis labios
cuando en ti se abren,
fácil derrota
de mi lengua húmeda,
practicante silencioso
de todos tus besos.

Desnudos y arrojados
a los pecados,
hazme justicia esta noche
y deja que brote mi “te quiero”,
hazme la verdad
entre labios y piel anunciadores.

Esther Ruiz

Homicida pujante.

La embriaguez de tus pupilas
sugiere la sonámbula cordillera
de lejanos caminantes.

Cautivar tu pena
y dejarla secar al sol,
es ser homicida pujante en tu nombre.

Este dejo amargo
sobre corazón humano,
llena el martirio perpetuo de este nido vacío.

Esther Ruiz.

Violentamente

Violentamente,
rivalizo contigo
como el ave en tierra
sobre azoteas nocturnas.

Abierta a ti
resbala el día
por las ventanas
en las esquinas del mar.

Accidentes lentos
que caen en picado
sobre el deseo lento
de nuestras raudas manos

Violentamente...

Esther Ruiz.

Ranuras sin nombre

Errar por la tierra en el vértice singular de las cosas,
implica al pensamiento en las ranuras sin nombre del tiempo que las libra.
El agua lenta como el recuerdo, cuaja el dolor como instrumento decisivo para el costado.
Germinan las letras en su obligado abandono.
Te quiero grande poeta, perdiendo estrellas y acunando luceros. Desde la oscura sombra de tu ciega espera, tu aliento me pertenece en la cavidad de nuestras venas reventadas en tinta.

Esther Ruiz

Dureza cristalina

La pena de las luces ciegas
acentuadas en el pecho,
ensanchan la cama
sobre la que descansamos.

... Estoy pensando y tú me oyes,
aún sabiendo de la suerte
que abandono nuestras manos,
como la sangre sola...negra.

Comprendo la pregunta desecha
cuando los ojos se rozan
vacíos y solos, cerrados...
dando la espalda a su limpia mirada.

¿Donde me perdiste?
¿en que momento dejé de necesitarte?
Dureza cristalina de la voz cayendo
sobre la sabana fría de la derrota.

Esther Ruiz