Estas lindes enemigas
penetran en mis escondidas cavernas,
suspendidas en el humo lento
de mi respirar pausado.
Puedo morir en medio del olvido
y pasear mi sombra entre tus dedos.
Madrugador y amargo es mi sueño
en la planta ciega que soy.
Seguiré muriendo sin piel, sin conciencia,
en el ancho y angosto espacio
que habita mi vientre de mujer,
aprende a guardar las horas y la voz perdida.
Esther Ruiz.
miércoles, 31 de agosto de 2011
martes, 30 de agosto de 2011
Mátame de amor.
Mátame de amor...
esa indulgencia triste nos escucha,
quiéreme entre los brazos,
entre sus músculos,
sobre todas las almas que piden amor
Mátame de amor...
y sobre el terrible daño
de labios fatigados,
reconoce lentamente
la huella que imprimimos.
Mátame de amor...
todos los rencores fueron de ti a mí
y por ganarme tu amor,
sostenía entre mis dedos
el vuelo de aves altas.
Mátame de amor...
trasmuta la piedra en diamante,
caminando por las calles de la tierra.
Nos asimos ávidamente
a la perfecta intimidad del gran querer callado.
Esther Ruiz.
esa indulgencia triste nos escucha,
quiéreme entre los brazos,
entre sus músculos,
sobre todas las almas que piden amor
Mátame de amor...
y sobre el terrible daño
de labios fatigados,
reconoce lentamente
la huella que imprimimos.
Mátame de amor...
todos los rencores fueron de ti a mí
y por ganarme tu amor,
sostenía entre mis dedos
el vuelo de aves altas.
Mátame de amor...
trasmuta la piedra en diamante,
caminando por las calles de la tierra.
Nos asimos ávidamente
a la perfecta intimidad del gran querer callado.
Esther Ruiz.
Creación
Me hiciste en arenas y ríos
entre rocas,
me escuchas y te elevas
hasta la ultima luz,
ojos despiertos,dóciles y humildes
contemplando mi vida.
Me hiciste de barro y sangre roja
de montes y laderas,
ya tienes en tus manos
las aguas frías que me despiertan,
y en las rocas grises en las que descanso
guárdame entera de las soledades.
Esther Ruiz
entre rocas,
me escuchas y te elevas
hasta la ultima luz,
ojos despiertos,dóciles y humildes
contemplando mi vida.
Me hiciste de barro y sangre roja
de montes y laderas,
ya tienes en tus manos
las aguas frías que me despiertan,
y en las rocas grises en las que descanso
guárdame entera de las soledades.
Esther Ruiz
miércoles, 24 de agosto de 2011
Muerte del poeta.
Desde la frente marchita
ya es hora de empezar a morir,
devolvedme las hojas caídas
del papel de mi pecho,
los mortales engaños
y los sublimes dolores
los llevo conmigo,
en silencio...
El poema rezuma agonías,
olvido secar sus ojos,
olvidando el propio olvido.
No sacudáis mis manos,
ni vendéis mis ojos,
dejad que marche
con la calma de la pluma
que escribe y sangra
Estrangulando el verso,
defensa de mis días,
dejad que desvanezcan
soldados a mi alma,
apresando su caricia
para acompañar mi muerte,
y en su latir, juntar nuestros años.
Moriré sobre las letras,
adelgazando suavemente
el fragmento de mi vida.
El desnudo sueño de mi creación
será tuyo, palabra tras palabra,
se escurrirán en tu mirada
las estrofas tejidas
y anidaré en tu recuerdo.
Esther Ruiz
Morir cada noche en tu boca.
... y morir cada noche en tu boca...
Ofrecerte los labios
es el silencio,
sin explicar mi amor,
dejo en ti mi muerte
La vida, devuelta a mis labios
cumpliéndose en ti mismo,
te estoy besando de lejos
entre la distancia del mundo.
Te llega mi ansia
en absoluta espera,
por venir a buscarte
renuncie a toda ausencia.
No esperes que te traiga mundos,
solo labios y bocas,
cada día diferentes
serán bocas para morir en lo alto del beso.
Cuando abres tu horizontal "te quiero"
ofreciéndome tus brazos,
el mundo funciona bien
aunque yo muera cada noche en tu boca.
Esther Ruiz
Ofrecerte los labios
es el silencio,
sin explicar mi amor,
dejo en ti mi muerte
La vida, devuelta a mis labios
cumpliéndose en ti mismo,
te estoy besando de lejos
entre la distancia del mundo.
Te llega mi ansia
en absoluta espera,
por venir a buscarte
renuncie a toda ausencia.
No esperes que te traiga mundos,
solo labios y bocas,
cada día diferentes
serán bocas para morir en lo alto del beso.
Cuando abres tu horizontal "te quiero"
ofreciéndome tus brazos,
el mundo funciona bien
aunque yo muera cada noche en tu boca.
Esther Ruiz
lunes, 22 de agosto de 2011
Redondo lenguaje
Redondo es el lenguaje
que entrelaza tu lengua,
cuando siento
la palabra consagrada,
renunciando a la fuga
y abrazando la ternura.
Confundir tus ojos con primaveras
dando razón de donde estoy,
escuchando las palabras
que preguntan, que cuentan
el secreto tranquilo
que nosotros inventamos
Redondo es el lenguaje
de tu voz cayendo
en el centro de mí,
queriendo trazarla eterna
en el pliegue de mis piernas
cuando tu alma escribe.
Cuello erguido de rápida respuesta
tú sabes escribir
en carne o cristal,
en puertas y en tardes,
cerrando las manos y pudiendo sentir
las alas de tu suerte... de mi suerte.
Esther Ruiz
domingo, 21 de agosto de 2011
PRESENCIA IRREDUCTIBLE
Supura la ausencia,
tardía derrota
de versos esgrimidos.
Te extrañan los vidrios
cristalinos de mis ojos
tacto de sombra con forma de tinta
Sin fondo ni palabra
y dando reposo al tiempo,
quiero mandarte el nervio del sueño
Lo que te pido
no es fuga ni olvido,
ni alma lejana, ni esqueleto muerto
Te pido el corazón mío
su latir, su sangre, su peso,
su presencia irreductible.
Esther Ruiz
jueves, 18 de agosto de 2011
Extensamente
Es tan infinito mirarte,
que desde esta intimidad
sosegadamente se ensancha el mundo,
advirtiendo el paso torpe
de mi labio contra el tuyo
Pensarte extensamente
me obliga a amarte extensamente,
desde la columna obstinada
al cordón umbilical
que forma tu lengua y mi sexo
Como si fueran nubes
penetras el horizonte,
desechando telas y bordados,
entrando de costado hasta el alma,
rindiéndotela en la entrega.
Suavemente y al borde de mis labios
el soplo imperceptible
del amor mismo,
en tu nuca, pinturas frescas...
en mi boca, marcas sobre el mundo.
Esther Ruiz.
que desde esta intimidad
sosegadamente se ensancha el mundo,
advirtiendo el paso torpe
de mi labio contra el tuyo
Pensarte extensamente
me obliga a amarte extensamente,
desde la columna obstinada
al cordón umbilical
que forma tu lengua y mi sexo
Como si fueran nubes
penetras el horizonte,
desechando telas y bordados,
entrando de costado hasta el alma,
rindiéndotela en la entrega.
Suavemente y al borde de mis labios
el soplo imperceptible
del amor mismo,
en tu nuca, pinturas frescas...
en mi boca, marcas sobre el mundo.
Esther Ruiz.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Ramas de brazos
Dejarse arrastrar dulcemente
cuando tu línea y mi línea
dejen de correr solas,
único destino recto
bebiendo las venas del mundo.
Temblar, si guardas en mi
tu boca,
dejar que la noche
guarde en la almohada
la paz de tu mirada.
Al abrir tu amor,
admiro la geometría
de tu vida,
para que pongas en mi pecho
la noche entera y lenta.
Despacio...sin retorno a mí misma,
dando presencia a mis ojos,
ramas de brazos donde los cálculos
surcan la laguna de la noche
para hacerse carne en nuestros cuerpos.
Esther Ruiz
cuando tu línea y mi línea
dejen de correr solas,
único destino recto
bebiendo las venas del mundo.
Temblar, si guardas en mi
tu boca,
dejar que la noche
guarde en la almohada
la paz de tu mirada.
Al abrir tu amor,
admiro la geometría
de tu vida,
para que pongas en mi pecho
la noche entera y lenta.
Despacio...sin retorno a mí misma,
dando presencia a mis ojos,
ramas de brazos donde los cálculos
surcan la laguna de la noche
para hacerse carne en nuestros cuerpos.
Esther Ruiz
lunes, 15 de agosto de 2011
Luz lenta.
Lacerante herida,
mas de una noche
me encapriche de tu sombra
desgarrado silencio
es el estigma de vuestros nombres,
entre mis labios
Os recuerdo...
y el recuerdo nunca dudó
mientras vosotros
abrazasteis la noche
por la que pasearía descalza,
quebrando cualquier eco
quebrando la propia presencia
Miradme...
no solo en los espejos
ni en las letras,
no solo en los atardeceres
o en las risas de niños
os recuerdo en mi,
siempre en mi
tras los muros del dolor,
de la ausencia, del cansancio,
entorno mis ojos para haceros posible
por encontraros dejo de vivir en mí,
como si fuese a morir
en vuestra propia muerte,
amordazo la sangre de mis venas
Oídme...
la voz grita desgarrada,
alfabetos de tiempos
de mi escaparon,
pero siempre me negación ante el olvido
escribiendo mi obra
sobre las pupilas desangradas
de vuestra ausencia
no reclamo nada,
la lazada de mi pelo ya no pesa,
ya no hiere...
sin ruido de cristales rotos
os quiero detrás y delante de cada risa
sumando acción y desorden
sin pedir nada a esta luz lenta.
Esther Ruiz
mas de una noche
me encapriche de tu sombra
desgarrado silencio
es el estigma de vuestros nombres,
entre mis labios
Os recuerdo...
y el recuerdo nunca dudó
mientras vosotros
abrazasteis la noche
por la que pasearía descalza,
quebrando cualquier eco
quebrando la propia presencia
Miradme...
no solo en los espejos
ni en las letras,
no solo en los atardeceres
o en las risas de niños
os recuerdo en mi,
siempre en mi
tras los muros del dolor,
de la ausencia, del cansancio,
entorno mis ojos para haceros posible
por encontraros dejo de vivir en mí,
como si fuese a morir
en vuestra propia muerte,
amordazo la sangre de mis venas
Oídme...
la voz grita desgarrada,
alfabetos de tiempos
de mi escaparon,
pero siempre me negación ante el olvido
escribiendo mi obra
sobre las pupilas desangradas
de vuestra ausencia
no reclamo nada,
la lazada de mi pelo ya no pesa,
ya no hiere...
sin ruido de cristales rotos
os quiero detrás y delante de cada risa
sumando acción y desorden
sin pedir nada a esta luz lenta.
Esther Ruiz
Desorden.
Si por desorden en esta memoria terca,
como grano de arena en tu ojo
distorsiono la realidad
rompiendo el mundo que nos rodea,
suelta el agua de los mares
que inunden mis manos, mis pies, mi pecho...
pues seria vivir con los ojos cerrados,
recibir la desgracia en un mundo sin oficio,
sin credo.
Si por desorden en esta memoria terca,
me entrego suicida a la grieta del horizonte,
allí donde no pueda verte,
entre temores de límites antiguos,
permitiendo el mas grande de los silencios,
ansia sin cuerpo ni labios...
llévame a tu lado, sin agotar la dicha ni los besos,
sin cerrar años ni postigos,
en la riqueza inmensa de dar.
Si por desorden en esta memoria terca,
suplico clemencia de abrazo, de dichas cumplidas...
la vida se estará cumpliendo
dejando morir las piedras,
en el gran proyecto del beso que se prepara.
Esther Ruiz
como grano de arena en tu ojo
distorsiono la realidad
rompiendo el mundo que nos rodea,
suelta el agua de los mares
que inunden mis manos, mis pies, mi pecho...
pues seria vivir con los ojos cerrados,
recibir la desgracia en un mundo sin oficio,
sin credo.
Si por desorden en esta memoria terca,
me entrego suicida a la grieta del horizonte,
allí donde no pueda verte,
entre temores de límites antiguos,
permitiendo el mas grande de los silencios,
ansia sin cuerpo ni labios...
llévame a tu lado, sin agotar la dicha ni los besos,
sin cerrar años ni postigos,
en la riqueza inmensa de dar.
Si por desorden en esta memoria terca,
suplico clemencia de abrazo, de dichas cumplidas...
la vida se estará cumpliendo
dejando morir las piedras,
en el gran proyecto del beso que se prepara.
Esther Ruiz
domingo, 14 de agosto de 2011
Si te nombro.
Si te nombro,
no es para que vengas,
es para escapar
de la palabra
de cristal y pecados
...al despertar del día
que el diluvio de melancolías
caiga al suelo
repoblando de besos
el frío otoño
que penetro en el "te quiero"
para que se sienta sin pies
y sin zapatos.
Si te nombro,
la intención es clara,
vencer el dios antiguo
y dar paso a la absoluta claridad
de mirarte de frente
aunque los dos tengamos
pieles diferentes
tú de frente a mi,
podrás, lo sé...
manejar las auroras
y escapar dulcemente y sin prisa
de los epitafios del recuerdo
donde solo tus manos
llenen la memoria.
Esther Ruiz.
no es para que vengas,
es para escapar
de la palabra
de cristal y pecados
...al despertar del día
que el diluvio de melancolías
caiga al suelo
repoblando de besos
el frío otoño
que penetro en el "te quiero"
para que se sienta sin pies
y sin zapatos.
Si te nombro,
la intención es clara,
vencer el dios antiguo
y dar paso a la absoluta claridad
de mirarte de frente
aunque los dos tengamos
pieles diferentes
tú de frente a mi,
podrás, lo sé...
manejar las auroras
y escapar dulcemente y sin prisa
de los epitafios del recuerdo
donde solo tus manos
llenen la memoria.
Esther Ruiz.
viernes, 12 de agosto de 2011
Molécula diminuta.
Se movían los campos
entre las mareas
entrantes y salientes
de los obstinados ojos.
Si soñar significaba muerte,
morir sobre aquel verde
sería la derrota absoluta
de la tarde.
Interrogando al cielo,
acariciaba suave su vereda.
Todos los caminos pasarían
por mis manos.
Tanto mar...
tanta vida...
reflejo silencioso
del puzle que marca destino.
Y tú,
bajo aquella sombra,
molécula diminuta
del fascinante mundo.
A ti y solo a ti...
te estaba amando.
Esther Ruiz
entre las mareas
entrantes y salientes
de los obstinados ojos.
Si soñar significaba muerte,
morir sobre aquel verde
sería la derrota absoluta
de la tarde.
Interrogando al cielo,
acariciaba suave su vereda.
Todos los caminos pasarían
por mis manos.
Tanto mar...
tanta vida...
reflejo silencioso
del puzle que marca destino.
Y tú,
bajo aquella sombra,
molécula diminuta
del fascinante mundo.
A ti y solo a ti...
te estaba amando.
Esther Ruiz
martes, 2 de agosto de 2011
Profundo esqueleto
Desde la piel vuelta
en la sangre de mi sangre
dentro de todas mis venas,
como si en lo profundo
de mi esqueleto llegaran tus dedos,
tu eterna presencia
volvió el rostro a mi retorno.
El aire y su inmenso abandono
enredando todo y rompiendo plumas,
torpemente te observo...
desde las cuentas rotas
de este destino, añadiremos uno mas
a este mundo de inteligencias afiladas,
proyecto vacío de mis manos.
Asesinando despacio el mutuo acuerdo,
apartamos los ojos de nuestros propios ojos
reduciendo el cuerpo, cerrando la agonía,
nuestras almas desnudas buscan escondite
en esta noche lenta, yerma, eterna...
humedecidos sin llorar,
todos nuestros reproches.
Esther Ruiz
en la sangre de mi sangre
dentro de todas mis venas,
como si en lo profundo
de mi esqueleto llegaran tus dedos,
tu eterna presencia
volvió el rostro a mi retorno.
El aire y su inmenso abandono
enredando todo y rompiendo plumas,
torpemente te observo...
desde las cuentas rotas
de este destino, añadiremos uno mas
a este mundo de inteligencias afiladas,
proyecto vacío de mis manos.
Asesinando despacio el mutuo acuerdo,
apartamos los ojos de nuestros propios ojos
reduciendo el cuerpo, cerrando la agonía,
nuestras almas desnudas buscan escondite
en esta noche lenta, yerma, eterna...
humedecidos sin llorar,
todos nuestros reproches.
Esther Ruiz
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