Desde la piel vuelta
en la sangre de mi sangre
dentro de todas mis venas,
como si en lo profundo
de mi esqueleto llegaran tus dedos,
tu eterna presencia
volvió el rostro a mi retorno.
El aire y su inmenso abandono
enredando todo y rompiendo plumas,
torpemente te observo...
desde las cuentas rotas
de este destino, añadiremos uno mas
a este mundo de inteligencias afiladas,
proyecto vacío de mis manos.
Asesinando despacio el mutuo acuerdo,
apartamos los ojos de nuestros propios ojos
reduciendo el cuerpo, cerrando la agonía,
nuestras almas desnudas buscan escondite
en esta noche lenta, yerma, eterna...
humedecidos sin llorar,
todos nuestros reproches.
Esther Ruiz
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