Estas lindes enemigas
penetran en mis escondidas cavernas,
suspendidas en el humo lento
de mi respirar pausado.
Puedo morir en medio del olvido
y pasear mi sombra entre tus dedos.
Madrugador y amargo es mi sueño
en la planta ciega que soy.
Seguiré muriendo sin piel, sin conciencia,
en el ancho y angosto espacio
que habita mi vientre de mujer,
aprende a guardar las horas y la voz perdida.
Esther Ruiz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario