miércoles, 17 de agosto de 2011

Ramas de brazos

Dejarse arrastrar dulcemente
cuando tu línea y mi línea
dejen de correr solas,
único destino recto
bebiendo las venas del mundo.

Temblar, si guardas en mi
tu boca,
dejar que la noche
guarde en la almohada
la paz de tu mirada.

Al abrir tu amor,
admiro la geometría
de tu vida,
para que pongas en mi pecho
la noche entera y lenta.

Despacio...sin retorno a mí misma,
dando presencia a mis ojos,
ramas de brazos donde los cálculos
surcan la laguna de la noche
para hacerse carne en nuestros cuerpos.

Esther Ruiz

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