Lacerante herida,
mas de una noche
me encapriche de tu sombra
desgarrado silencio
es el estigma de vuestros nombres,
entre mis labios
Os recuerdo...
y el recuerdo nunca dudó
mientras vosotros
abrazasteis la noche
por la que pasearía descalza,
quebrando cualquier eco
quebrando la propia presencia
Miradme...
no solo en los espejos
ni en las letras,
no solo en los atardeceres
o en las risas de niños
os recuerdo en mi,
siempre en mi
tras los muros del dolor,
de la ausencia, del cansancio,
entorno mis ojos para haceros posible
por encontraros dejo de vivir en mí,
como si fuese a morir
en vuestra propia muerte,
amordazo la sangre de mis venas
Oídme...
la voz grita desgarrada,
alfabetos de tiempos
de mi escaparon,
pero siempre me negación ante el olvido
escribiendo mi obra
sobre las pupilas desangradas
de vuestra ausencia
no reclamo nada,
la lazada de mi pelo ya no pesa,
ya no hiere...
sin ruido de cristales rotos
os quiero detrás y delante de cada risa
sumando acción y desorden
sin pedir nada a esta luz lenta.
Esther Ruiz
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