jueves, 21 de noviembre de 2013

Centinelas.

Hay centinelas en la noche que observan el peso del deseo, mientras tanto aprieto mis labios. Hay suturas en las membranas de mis dedos, como líneas de unión entre los márgenes de tu tacto, del mío, del cuerpo que te lleva hacía la última frontera.
Para que tú pudieses ser mi alma, negocié mis derechos enardecidos de ánimos, en ese constante ardor por subir a las honduras de cielos y ...bocas. Improvisé códigos de vuelo alternos en tu día y en mi noche, inventé lentes claras para observar el amor que se cumple y sus horizontales risas, esas victorias futuras que reclamaban la presencia del poema tras su resplandeciente visión del rostro que sonríe.
Hay centinelas en la noche para que no me quites del amor, para que nunca más te vayas, para que ceses en tu prueba de estar solo, sin esqueleto, como el grano de arena.

Esther Ruiz

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