Llego con mis ojos como a horcajadas, doblegando el silencio y la mente que lo contiene. No soy de nadie, ni tan siquiera tuya. No tengo dueño ni playa, me viste el llanto y la soledad de un mundo en construcción, detrás de este luto negro que apadrina mi risa.
E.R
No hay comentarios:
Publicar un comentario