Ahora que nos hemos dado la verdad
que los simulacros
los vendimos en el puesto de la esquina
la noche tiene las manos arrogantes
e intenta sabotear nuestros corazones acordes.
Ahora que derrotamos el miedo
de sentirnos desnudos de alma
de hundir nuestra planta generosa en la tierra
de sentir la sangre en nuestras venas
de cerrar nuestros ojos para arrancar la memoria.
Ahora que alcanzas la sombra de mi pelo
no hay mas espacio que el hueco de tu barbilla
donde es preciso perder mis labios
para trotar solemne en esta trama
ratifico la parte izquierda que ocupas en mi pecho.
Esther Ruiz
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