aquella noche que llegaste
llego el tiempo
y abierto en mil heridas
y por mil guerras
mis labios reposaron
en la dulce senda besándome
eres tú y no lo sabes
donde duerme mi sosiego
y en la almohada ver nuestras frentes
sobrepuestas muestran cicatrices soledosas
eternas e intocables, cansadas
tengo una buena idea inventada para ti
has visto como llueve?
nuestras manos son como las tejas viejas
gastadas con cien llantos recorriendo sus surcos
mi idea es amarte también en esos espacios devastados
permíteme también recordarte
que mi alma te quiso y te quiere
delicadamente para que ya no duela nunca
el peso de nuestras frentes
porque en ti aprendieron mis labios a romper soledades.
Esther Ruiz
No hay comentarios:
Publicar un comentario