Mansos se agitan los besos
hundirse despacio
en la satisfacción clara
exactas las distancias
intimas palpitan
al nacer nuestro amor
concebimos las formas exactas
las bocas decían
tomando el pulso de la sonrisa
no tenemos prisión ni cadenas
tenemos largos frenesíes
impacientes de espera
y el alma mía dedicándola por completo a ti
descansa en mi
sé tú mi carne
yo seré tu quietud
y deja que nuestros cuerpos
ávidamente se encuentren
Esther Ruiz
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