jueves, 2 de junio de 2011

Nuestro descanso

Mansos se agitan los besos

hundirse despacio
en la satisfacción clara
exactas las distancias
intimas palpitan

al nacer nuestro amor
concebimos las formas exactas
las bocas decían
tomando el pulso de la sonrisa

no tenemos prisión ni cadenas
tenemos largos frenesíes
impacientes de espera
y el alma mía dedicándola por completo a ti

descansa en mi
sé tú mi carne
yo seré tu quietud
y deja que nuestros cuerpos
ávidamente se encuentren

Esther Ruiz

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