jueves, 2 de junio de 2011

A manos vacias

No escribo para que me leas
ni hablo para que me escuches
ni grito para llegar a ti en ese dolor profundo
no ando para que me sigas

ignoro las formas
sobre las que sostienes tu sueño
ignoro el cansancio que alguna vez
te produjo la palabra

coge a puñados la incierta completa de abrazarme
los cielos los alcance para tus soledades
y el tiempo que vivieron de nosotros
hoy lo enterré bajo la arena de aquella playa

no escribo para que me leas
ni tan siquiera escribo para que me encuentres
mírame bien la palma de mi mano, esta vacía
porque es defecto de humanos
esperar a manos vacías.

Esther Ruiz

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