(Por mi sangre, en mi sangre)
Seguirás viviendo
entre todas la cosas
en el corazón mudo del universo
entre las ramas el otoño,
por mas que intente despedirme,
no conseguí despojarme de la cordillera
de tus manos.
En los siglos de tristeza,
jamás me olvide de regresar a tu orilla
de pasear mis penas despojando mi carne
a jirones, en el mas triste nacimiento
de mi caminar sin tu presencia.
La imagen de tus ojos, mirada última,
resucita entre todas las cosas.
Dentro de mi desciendes,
silenciosa y mortal es la ausencia,
doloroso precio el que pagamos
en este tronco cortado predestinado a su muerte.
Estoy frente a ti, y seguirás viviendo,
el sufre grita y llora, se siente solo
la diferencia es que sé, de tu sonrisa abierta.
Nos abandono la suerte y la vida,
pero nunca me abandono tu sombra
y aunque la mañana no despierte en nuestro sueño,
me curvo bajo su peso, para regresar a la tierra
de donde nos arrancaron.
Si me ves cansada, herida, desordenada en mis ideas
es porque me resisto a dormir en este sueño que se me impuso.
Esther Ruiz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario