Tejedores de mar adentro
delante de ellos se encuentra el abismo
artos de vivir y ansiando su propia muerte
hora tras hora, día tras día vomitáis las infamias
la tierra os crece entre los dedos,
allí donde su rastro dejaron...
todo es desierto.
No contéis conmigo
para el derroche de vanidades
acelero el dulce tiempo que nunca tendréis
no besare vuestras esquinas
ni lameré las llagas de vuestra agonía
en la ciega alegría pasada
consumiré el aire y doblare mis costillas
en esta catástrofe infinita
y cuando muera dirán: murió el poeta
pero solo TU me recordaras por lo que fui
tejedora del bolsillo de tu alma.
Esther Ruiz
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