domingo, 3 de febrero de 2013

27.


Me gusta tanto la cotidianidad de tus ojos, que se me escurre por entre la mirada las cosas pequeñas.

Son esquinas profundas que se pueden contemplar sin vértigo ni espanto.

Me gusta tanto la cotidianidad de tus ojos, cuando el golpe de risa atraviesa tu boca, disfrutandonos enteros los párpados horizontales de la reposada incógnita.

Me gusta tanto la cotidianidad de tus ojos, cuando me dejas trepar por el silencio de observarme, ellos están uniformados de ansiedad cuando miran el amor de frente.

Me gusta tanto la cotidianidad de tus ojos, cuando ceñidos a los míos estás salvando el continente del día, en su embriaguez de pupilas que narcotizan todo lo que aman.

Me gusta tanto la cotidianidad de tus ojos.

Esther Ruiz

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