domingo, 3 de febrero de 2013

37.


Ahora que somos tú y yo

que dejo de escribir para llamarte,

para nombrarte desde el pensamiento hacía la palabra.

Ahora que las bocas juntas

tropiezan con el corazón desmesurado.

Ahora... nuestra carne será la recompensa

al insulto silencioso del profundo océano.

Esther Ruiz.

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