Ahora que somos tú y yo
que dejo de escribir para llamarte,
para nombrarte desde el pensamiento
hacía la palabra.
Ahora que las bocas juntas
tropiezan con el corazón desmesurado.
Ahora... nuestra carne será la
recompensa
al insulto silencioso del profundo
océano.
Esther Ruiz.
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