Vivir hacia arriba en la dulzura de
este privilegio, entre las líneas extrañas de la sangre en vuelo,
donde poco a poco agoniza y se muere la inolvidable pausa. Allí
donde se forma palabra y boca verticalmente, resurrección más que
muerte.
Dicen de mi... que creo el amor
formando ondas, extensas ondas de carne y deseo, para que la gente
que nos mire, observen sus manos sueltas y practiquen el milagro
contagios de las sábanas comunes y las espaldas dormidas, hombro con
pecho, sueño con tacto.
E.R
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