Orden de hojas blancas
escucho el mar.
Aleteo de aves
me van llevando
al contacto con la vida,
a la presencia que abraza.
Tranquila desdoblo el alma
entre las horas que fueron
y vinieron de ti.
Madura el instante
en la puntualidad astronómica,
en las almohadas vacías
que reclaman tiempo perdido.
Hacen mano y labios los días,
pidiendo abrirse en la mañana
despacio...hasta el fin.
Esther Ruiz.
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