Envuélveme insistentemente en los
vocablos de la palabra ligera. ¿Es suficiente una vida para yacer
sobre el verso herido? Un día completo sin tus ojos, es contemplar
la pared gris de un muro de hormigón que consiente vivir bajo un
cielo azul, inalcanzable ante sus dedos de cemento y arena.
Dirígeme las manos hacía el mismo
centro del miedo, arranca el tropiezo torpe de mis días y sus
noches, recomponiendo con tu voz el instinto primero de amarte. La
gramática de los recuerdos rotos, emborronan el aire en la madurez
de sus horas, pero tú difundes de la palabra de vida, con la
realidad del sol en tu frente.
E.R
No hay comentarios:
Publicar un comentario