domingo, 3 de febrero de 2013

36.


Si vencemos al crepitar desnudo del silencio, a los despojos rotos que quieren amordazar las lenguas, a la permisible sombra con sus labios sonrientes, al desahucio de los dedos, a la prisión de la piel dormida, a la arquitectura de los sueños vacíos, al aniquilado contacto del fuego y el agua, a la dureza de las bocas que no conocen, a la palabra quebrada, a la ignorancia preñada de dudas, a la soledad y a su brecha imparable, a la espada mortal que destruye el “somos”, a los miembros con límites, a las entrañas yermas, a los juicios sin aliento...

Si vencemos, dejaremos de ser almas ciegas.

Esther Ruiz.


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