domingo, 3 de febrero de 2013

28.


Por las mañanas, resuenan los huecos que dejas entre las cinceladas sombras de la noche. Lo supuesto es la vida, por eso estamos desnudos entre torrentes de años y ensueños , traspasando los límites antiguos de antiguas carnes.

De noche la distancia es más oscura. El negro velo de sus labios es como la inmóvil flor sin primavera, como el cadáver que queda si se olvida. Al tenerte de menos me voy al encuentro con el dolor, al contacto ardiente de la noche que consume, rasga, rompe.

Entre las venas oscuras de la noche me abro a la mañana, con la razón de mis manos llenas de ruinas, voy creando el puente que nos salve de fríos futuros.



Esther Ruiz

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