Por las mañanas, resuenan los huecos
que dejas entre las cinceladas sombras de la noche. Lo supuesto es la
vida, por eso estamos desnudos entre torrentes de años y ensueños ,
traspasando los límites antiguos de antiguas carnes.
De noche la distancia es más oscura.
El negro velo de sus labios es como la inmóvil flor sin primavera,
como el cadáver que queda si se olvida. Al tenerte de menos me voy
al encuentro con el dolor, al contacto ardiente de la noche que
consume, rasga, rompe.
Entre las venas oscuras de la noche me
abro a la mañana, con la razón de mis manos llenas de ruinas, voy
creando el puente que nos salve de fríos futuros.
Esther Ruiz
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