domingo, 3 de febrero de 2013

FULGIR


 



Qué dialogo angustiado el de la vida y la muerte.

Empújame al ingrávido ardor sin cálculo del cuerpo limpio y desnudo. Enroscada al pulso superviviente de debértelo todo, del amor que tú te enamoraste.

Dejar al cuerpo marcharse sin perfumes ni materias, sin el afán de no separarme de ti entre los labios, entre las delicias rápidas del rápido mundo. Desprendidamente, calcular los besos fúlgidos de tiempo para salvar los motivos y las causas de nuestra vida... de nuestra propia muerte.

El amor no es ciego, los ojos del que ama son justicieros como sus sombras flotantes sobre el agua.

El mundo es nuestro, porque anoche así lo quisimos.



Esther Ruiz

No hay comentarios:

Publicar un comentario