Hay días que se abren ante una luz
mayor, sin grietas, sin cuestas, libres.
Fijarse en los sentidos es como abrir
el sueño a la distancia, entre dedos invisibles, sin quejas ni horas
vagas. Ojos despiertos como lenguas de brisa, el cuerpo orillado
recogiendo palabra esa es mi felicidad.
Intacta y reclinada la franqueza de
quererte. Tú, una mitad que inventas. Yo, invento que existe.
Residentes del misterio que vive voluntario entre dos voces
voladoras.
Esther Ruiz.
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